
Leer hoy un manuscrito del siglo XV no es solo asomarse al pasado, también es enfrentarse a una escritura difícil, abreviaturas olvidadas y páginas que durante siglos han exigido paciencia, especialización y muchas horas de trabajo filológico. La Universidad de Valladolid ha decidido tender un puente entre ese mundo antiguo y el mundo contemporáneo desarrollando dos modelos de transcripción automática basados en inteligencia artificial.











